Mediación intercultural

La mediación intercultural ha surgido en España por el flujo migratorio que se ha producido en los últimos veinte años. La diversidad de culturas y de religiones, la diferenciación cultural, ha dado lugar a que se produzcan conflictos. La mayoría de las ocasiones, por desconocimiento y por el miedo que tienen los nativos a la gente que llega. En el intercambio que se produce entre las distintas razas, se producen disputas. Cada individuo actúa conforme a una serie de condicionamientos impuestos por su propia cultura, todo se filtra desde la propia visión que cada individuo tiene, se analiza al otro a través del propio tamiz. Lo que en algunas culturas está bien visto y aceptado, en otras, es rechazado. La convivencia entre unos y otros se hace en muchos casos insostenible. A modo de ejemplo, en algunas culturas, es normal estar en la calle hasta altas horas de la madrugada, si en  el país de acogida la gente se va a la cama pronto por tener que madrugar mucho, con su conducta (para ellos normal), están molestando a sus vecinos, al interrumpir su descanso…, el uso de espacios públicos, en algunas ocasiones queda literalmente tomado por una determinada etnia, impidiendo al resto de vecinos, disfrutar de este espacio. Todo ello, puede dar lugar a violencia racial y a hacer la convivencia imposible.

El mediador, junto al resto de agentes sociales (policía local, servicios sociales, asociaciones de vecinos…) colaboraran para, en unos casos acabar con el conflicto (conflicto manifiesto), en otros para prevenirlo (conflicto latente).